lunes, 26 de abril de 2010

El nerón leonés azuza el fuego

     ¡Qué artista muere conmigo! Dicen que fueron las últimas palabras pronunciadas por Nerón, cuando indujo a su secretario a  apuñalarle antes que ser capturado tras un golpe de estado en la Roma que había gobernado de manera extravagante. Además de su manía persecutoria (nunca mejor empleado el calificativo, pues les persiguió de manera inmisericorde) por los cristianos, Nerón es acusado de ser el causante de un terrorífico incendio que asoló Roma, dicen que por darse el gustazo de reconstruir la ciudad a su gusto, mientras él tocaba su lira placidamente, contemplando el dantesco espectáculo.
     Si lo comparamos con el presidente de nuestro, bueno de vuestro, o de quien lo considere representativo de uno, en fin, con el presidente del gobierno de España, las similitudes en estos aspectos reseñados son muy evidentes. El odio irredento de Zapatero por los cristianos católicos se ha expresado de manera evidente durante los 6 años de mandato del nerón leonés, en todas aquellas leyes o pronunciamientos que han sido dictados contra la familia, la vida o la libertad religiosa, subtítulo este que llevará proximamente una nueva ley que cercenará precisamente eso, la libertad religiosa, fundamentalmente de los católicos, a quienes desearía erradicar socialmente en todas las áreas de decisión o influencia el nerón leonés.
     Y si lo igualamos en lo que respecta al incendio, y a su ansia de reconstruir el Estado a su gusto republicano, volviendo la vista atrás 70 años, ansiando la victoria en una guerra civil que trata de ofrecer en memoria histórica de un abuelo fusilado, ahí si que distan pocas diferencias, o más bien se asemeja con fatal coincidencia el leonés al de Anzio, pues es en este instante cuando nuestro país arde por los cuatro costados mientras el emperador Zapatero observa satisfecho su obra incendiaria, mientras toca la lira de la igualdad, la memoria histórica y la incedente presión a los más altos tribunales del Estado, en pos de que el humo de su incendio, a modo de las cenizas del innombrable e impronunciable volcán islandés, no permitan obrservar con nitidez el drama económico que vive un país abocado al desastre inminente. Es una acción de gobierno miserable, estúpida y bochornosa que se aprovecha de la inacción y la poca cultura democrática y de la otra de un pueblo acostumbrado más a los derechos que a las obligaciones. Y esta característica del pueblo español la conoce y la utiliza en provecho propio de manera magistral la izquierda revanchista, republicana y guerracivilista que hoy nos desgobierna. Es el nuevo agitprop del s. XXI.
     ¿Agitprop? Defínase: La agitprop, propaganda de agitación o agitación y propaganda es una estrategia política, generalmente de tendencia comunista, difundida a través del arte o la literatura, usando como métodos la agitación y la propaganda para influenciar sobre la opinión pública y eventualmente obtener réditos políticos. Por otro lado "agitación" sugería urgir a la gente a hacer lo que los líderes soviéticos esperaban de ellos. Teóricamente, la propaganda por sí misma debía actuar en la mente ("pasiva") de los individuos, mientras que la agitación lo haría respecto de sus emociones ("activas"). Es el clavo perfecto para el martillo del nerón leonés, el encaje de bolillos que tanto y tan bien a practicado cuando se ha visto hundido en las encuestas. Y ahora es el momento. Y se han lanzado a la vez los habituales, Pepiño, De la Vega, Rubalcaba y la mugre ideológica menor, dañina, venenosa, los Tomás Gómez, el tal Hernando, en fin, los segundones que serían tercerones o cuarterones en cualquier país serio pero que en el nuestro pueden llegar a ministros del nerón de León.
     Y el fuego devasta lentamente cualquier resquicio, toda edificación que tanto ha costado en nuestro joven Estado de derecho (¡como les gusta a los de la extrema izquierda neroniana pronunciar esa frasecita del Estado de derecho!). El fuego consume la independencia judicial, el fuego consume la legitimidad del Tribunal Supremo ante tanto como ha de tener que callar el juez presunto prevaricador Garzón, y consume la validez de las interpretaciones del Tribunal Constitucional, pues el nerón leonés apostó por aprobar cualquier estatuto que emanara del parlamento catalán, cualquiera fuera independentista o independentista virulento como el que ha evacuado la manada de burgueses social-nacionalistas de la Generalidad catalana. Y arden vorazmente los empleos de millones de españoles, se queman las ilusiones de centenares de miles de familias, se achicharran las esperanzas, el futuro y las ilusiones de los que van a morir, te saludan, emperador leonés, mientras tú, impertérrito en la atalaya monclovita que sirve de carcel para el alma de tu amada Sonsoles, observas complacido el fruto de tu obra. Hoy, si hoy, domingo 25 de abril de 2010 han concurrido suficientes hechos deplorables como para plantearse hasta dónde está dispuesto a llegar este lamentable personaje tan neroniano, tan mezquino, tan, tan, tan... Consultas ilegales independentistas en Cataluña, manifestaciones pro-Garzón con la Bardem a la cabeza e inundación de banderas preconstitucionales republicanas, los antidisturbios atizando a extremistas de izquierda y de derecha en ¡Murcia!, que se habían encontrado, casualmente, a favor y en contra del presunto juez prevaricador, el principal partido de la oposición acusando al del gobierno de poner en peligro serio la democracia por su actitud incendiaria de presiones a la Justicia y los socialistas, con el Pepiño Blanco más auténtico respondiendo que el PP alienta cada día a la Falange. ¿La Falange?, ¿el franquismo? Pero, pensé que, 1975, el caudillo ha muerto, 1977, la Ley de Amnistía...Ah, ¿que no? ¿Qué a los socialistas aquella ley les trae al pairo? Entonces, rápido, juzguemos a uno de los pocos genocidas vivos que quedan de aquella infausta guerra, el 5.000 veces asesino y criminal Santiago Carrillo. Y una última, más bien en el terreno del humor, para quitar tensión a este último parrafo. La etérea ministra de Economía ha asegurado hoy dos cositas que nos iluminan una sonrisa (pues es mejor reir que llorar): una, que los del FMI están errados y que España crecerá el 1,8% el año próximo, es decir, el doble de la estimación de los sabios de las finanzas mundiales que apuestan por el 0,9%, esto es, que los cálculos económicos de los del FMI tendrían un margen de error del 100%. Y la segunda, que España ha conocido pocos periodos con crecimiento sostenido, y que los pocos que ha disfrutado no fueron precisamente con Aznar, sino con gobiernos socialistas. Esto además de ser mentira, que los es, es una soberana estupidez, pues si algún recuerdo positivo les queda a los españoles de los gobiernos del Presidente Aznar es que en aquellos tiempos se crecía y mucho, se creaba empleo y mucho y nuestra clasificación entre los mejores paises del mundo en materia económica no era fruto de la casualidad, ni una cuestión de suerte, como he oido a alguien aseverar de manera sorprendente, sino el resultado de una política económica perfectamente diseñada, dirigida y ejecutada por un excepcional equipo que encontró otra España arrasada por el fuego de un 23% de paro, herencia de nuevo de otro gobierno socialista, mangante, manirroto y corrupto hasta la extenuación.
     Pues bien, este es el incendio y esas sus consecuencias. Mientras, Nerón II toca la lira y observa, avizora, escudriña y piensa: "Mientras tratan de apagar el fuego y se atizan entre ellos, de nuevo yo seré el salvador que atenúe el humo a base de promesas, las de siempre, infundadas pero efectivas, pues que bien conozco el rebaño que pastoreo y cuan mansos y dóciles son...si les oculto el dinero, que tanto les corrompe". España arde, Nerón azuza.