Al tiempo de escribir esta nota, el Congreso autoriza, a toro pasado, la participación española en la intervención bélica en Libia, contra el dictador y asesino Gadafi, que dicho sea de paso es tan dictador y tan asesino como Saddam Hussein, contra el que otra coalición internacional actuó, para evitar que continuase masacrando a parte de su propia población y en cuya intervención España, en contra de lo sucedido ahora, no llegó a participar de manera activa, esto es, aportando acción militar, sino que se limitó a apoyar la mencionada intervención dirigida por EE.UU y posteriormente participar con un buque-hospital y con fuerzas armadas (cómo si no en un territorio en guerra) en la reconstrucción y proceso de seudo-democratización de aquel sufrido país. Zapatero, antiguo lider de la Alianza de Civilizaciones, que nos iba a unir a todos los mortales de la manita cantando cancioncillas risueñas y proclamándole a él como el nuevo Luther King del siglo XXI, ha saltado por los aires con las primeras bombas caidas sobre suelo libio, operación por otra parte con la que estoy absolutamente de acuerdo, excepto con la negativa de los aliados a no terminar de una vez por todas con Gadafi.
Hoy ZP ya no es No a la Guerra, hoy el lider mundial del paro es Si a la Guerra. Quizás es una ironía de su propio destino político, pues todo comenzó con el Aznar asesino, el No al Guerra, los actorzuchos de la Ceja berreando falsas proclamas pacifistas y es posible que todo termine políticamente para él con el Si a la Guerra. El círculo se cerraría definitivamente con un, esta vez si, verdadero atentado islamista por la intervención en Libia y ZP enloquecido culpando a ETA de la masacre, por su firmeza contra los terroristas de la boina. Sería el redoble del mandoble, el final penoso para un dirigente miserable y traidor, mentiroso y demagogo como pocos han existido antes en nuestra historia política, contemporánea y pasada.
HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL GRUPO PRISA
martes, 22 de marzo de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
11 DE MARZO, DEL TERROR AL ENCUBRIMIENTO
Mañana se cumplen 7 años de la mayor masacre terrorista sufrida en España en un solo atentado. Es conveniente recordar este dato puesto que parece que a algunos de los miembros de nuestro deshonroso gobierno se le olvidan, cuando negocian miserablemente con las ratas asesinas de ETA, por ejemplo, que más de 200 guardias civiles han entregado su vida y han regado con su sangre nuestras calles en un goteo trágico y espeluznante de atentados sucedidos desde 1968.
Pero en cuanto a un solo atentado el del 11M supuso el de mayor número de víctimas y el que cambió el curso de nuestra historia como nación, pues propició, mediante la celebración 3 días después de unas elecciones mediatizadas por el salvaje atentado y por la manipulación antidemocrática que realizó el Partido Socialista Obrero Español y sus medios afines, cerco incluido de las sedes del partido del gobierno, el PP, un evidente giro en nuestra democracia, que desde entonces es mucho menos democracía y mucho más régimen gubernamental al servicio de los intereses del gobierno socialista y de sus aliados nacionalistas, cuya única pretensión y fin es la destrucción del actual status y orden constitucional.
Desde aquel maldito jueves 11 de marzo hasta hoy se ha recorrido un camino que va del terror de aquellos días, la indgnación y las lágrimas al descarado encubrimiento y fabricación de pruebas falsas propiciado y dirigido por el PSOE, ganador de unas elecciones que, a mi juicio, debieron ser aplazadas, y que a fecha de hoy y con la miserable colaboración del gobierno de Zapatero, encabezado en su acción encubridora por el ex-portavoz del gobierno de los GAL, Pérez Rubalcaba, la Fiscalía y el juez Bermudez, nos ha deparado una sentencia que condena a quienes no se sabe si cometieron el atentado-golpe de estado, que desconoce o más bien miente descaradamente en cuanto al arma, pues científicamente se demostró que lo que estalló no fue Goma 2 ECO sino Tytadine, explosivo utilizado por ETA y que asume y traga vergonzosamente con la desaparición de los trenes en los que se cometieron los atentados y con la infinidad de pruebas falsas fabricadas ex-profeso para desviar la autoría del atentado y hacernos creer que fue lo que no fue, esto es, un atentado islamista.
Siento una inmensa pena, una gran indignación e impotencia al comprobar que vivo en un pais que se ensaña con sus víctimas, con sus héroes, con quienes murieron sin saber porque, aunque hoy se sepa que lo hicieron para cambiar un gobierno por otro y fundamentalmente al comprobar el encubrimiento repugnante de quien debería pretender justo lo contrario, perseguir a los asesinos sean quienes sean, aunque sean de ETA y aunque estén hoy negociando su falsa rendición para volver a intentar ganar el poder, otra vez torciendo el brazo de los españoles con un golpe de efecto digno de quienes nos desgobiernan.
miércoles, 2 de marzo de 2011
SOCIALISMO, LA GESTIÓN DE LA MISERIA
Escucho a Pedro Castro, alcalde socialista de Getafe y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), tratar de explicar lo necesario, lo urgentísimo, casi lo crucial que es cambiar todas las bombillas de alumbrado público de las calles de nuestro país y ya ni siquiera se me escapa una mínima sonrisa, una mueca de sorpresa, nada de nada. Es una más de las medidas salvadoras de ultimísima hora que este régimen socialista de ZP y sus secuaces ha parido, en este vano intento de tapar las numerosísimas vías de agua que hunden a pasos agigantados esta gran nación, otrora faro de Europa y hoy cola y lastre de la fallida Unión Europea.
Resulta de un patetismo casi cómico escuchar al ineducado y faltón edil getafense justificar el cambio de las bombillas, la disminución de la velocidad de los vehículos, la posible propuesta de una nueva prohibición, la de circulación de los coches según matrícula par o impar, o el simple tono de su voz, imbuida de dramatismo, de la sorpresa de quien acaba de descubrir una situación casi límite, como si antes de hoy, de ayer, de antes de ayer, no hubiese nada que le hubiera hecho sospechar que algo no funcionaba bien, que los fallos en el sistema nos empujaban hacia el abismo.
Desde que los libios se cansaron de estar sometidos al salvajismo de Gadafi, en España nos han crecido los enanos casi cada hora, cada boletín informativo, cada telediario, pues este gobierno acabado, este gobierno desnortado, este gobierno irresponsable ha decidido que era el momento de tirarse por la ventana sin paracaidas ni lona ni siquiera una sábana que amortiguase la caida. Claro que no son ellos los que sufren las consecuencias directas de sus gestiones pésimas, de sus previsiones electoralmente interesadas y falsas, son los ciudadanos, si los ciudadanos que han estado en su boca un día si y otro también, la ciudadanía, ciudadanía educada para ser una buena ciudadanía, una ciudadanía adoctrinada, aborregada, plegada a las consignas del nuevo orden que nos restriega desde hace 7 años el gobierno de Rodríguez Zapatero.
Y se atisba el fin del Proyecto, del Régimen proyectado de Zapatero, de tantas dislocaciones de la nación española en pos del nuevo estado de las ideas. Se adivina, por abatimiento, por hastío generalizado, por pobreza común y porque los votantes de adhesión socialistas se van a abstener, porque ya no pueden justificar la gestión de la miseria que ha perpetrado de nuevo en España el PSOE, se presupone el cambio hacia un nuevo gobierno que genere la confianza necesaria para reconstruirnos y estabilizar este barco que está hundido de proa a popa. Para que esto suceda sólo hará falta volver a reeditar el llamado milagro español, aquel que nos desenterró de la miseria que atenazó España en los 14 años de gobierno socialista de Felipe González.
No se trata de alcanzar mediante la ideología objetivos que laminen la libertad de los ciudadanos, que restrinjan, que prohiban, que coarten, que limiten. Se trata de gestionar por y para el bienestar de los administrados, de los paganos, de los que cada día se impulsan por y para si, para sus familias, para la generación de trabajo y de riqueza, para una vida digna, sin pretensiones de ocupar palacios ni yates, ni casas de 4 plantas en cualquier isla paradisiaca. Consiste en realizar justo lo contrario a las propuestas del socialismo que es, ha sido y será sinónimo inseparable de miseria, de pobreza, de indignidad, de ideología sectaria. Y es que el socialismo es la definición práctica de cómo gestionar la miseria, como llevarla a todos los hombres y mujeres, a cada familia, a cada joven que busca escribir libremente su proyecto de vida. Eso es el socialismo y en en esa fosa hemos vuelto a caer. Una vez más, sin querer evitarlo aún pudiendo, sin pararnos a reflexionar, a valorar a donde nos llevarían nuestras soberanas decisiones.
Zapatero ha impulsado para sus administrados un proyecto plagado de ideología, pleno de sectarismo infame, de persecución a las raices de nuestra nación, de memoria histórica parcial, de reparto de fondos públicos entre sus sindicatos, entre los adláteres del socialismo cultural, entre quienes él considerase los más adecuados para llevar a cabo su Proyecto, su Cambio Histórico y este es el resultado final. Hay que cambiar todas las bombillas de España.
Hoy yo soy más pobre, mi familia también lo es, mis amigos están algunos en paro, y esto es demasiado evidente para ser una opinión interesada. Solo el pasado año me bajaron el sueldo un 5%, a pesar de que el ayuntamiento para quien tengo el orgullo de trabajar, el gobierno municipal para el que me honro servir profesionalmente, no debe un solo euro a ninguno de sus funcionarios, ni proveedores y la empresa pública municipal de la que soy máximo responsable desde mi puesto de Director General de la misma ha tenido superavit en los 2 últimos años. Y sin embargo, a pesar de haber gestionado según criterios de bienestar del ciudadano, de administrar con el máximo cuidado cada euro de quienes con sus impuestos sustentan nuestra ciudad, yo soy mucho más pobre que cuando hace tres años Manuel Pizarro advirtió en un debate con el entonces ministro de Economía socialista, Pedro Solbes, que España se sumía en una crisis brutal, que si no se atajaba con medidas contundentes desde aquel momento, nos lastraría al abismo, como así ha sido.
No es justo, no es justo, no lo es. Hemos hecho nuestro trabajo de la mejor manera posible, de la forma más honrada, hemos gestionado para el superavit, para no lastrar la economía de nuestra ciudad, de nuestra comunidad autónoma, de nuestro país, y sin embargo nos hemos topado con la desesperante gestión de la miseria, con la vuelta atrás de España, con las siglas de la pobreza y del paro, de la inflación, de las que pudimos probar años atrás y hemos vuelto a saborear en estos últimos años, con el peor error de la Historia en los últimos 100 años, pero ya se sabe que el hombre suele tropezar con la misma piedra 2, 3 y muchas más veces. El socialismo, la gestión de la miseria. Nosotras parimos, nosotras decidimos.
Resulta de un patetismo casi cómico escuchar al ineducado y faltón edil getafense justificar el cambio de las bombillas, la disminución de la velocidad de los vehículos, la posible propuesta de una nueva prohibición, la de circulación de los coches según matrícula par o impar, o el simple tono de su voz, imbuida de dramatismo, de la sorpresa de quien acaba de descubrir una situación casi límite, como si antes de hoy, de ayer, de antes de ayer, no hubiese nada que le hubiera hecho sospechar que algo no funcionaba bien, que los fallos en el sistema nos empujaban hacia el abismo.
Desde que los libios se cansaron de estar sometidos al salvajismo de Gadafi, en España nos han crecido los enanos casi cada hora, cada boletín informativo, cada telediario, pues este gobierno acabado, este gobierno desnortado, este gobierno irresponsable ha decidido que era el momento de tirarse por la ventana sin paracaidas ni lona ni siquiera una sábana que amortiguase la caida. Claro que no son ellos los que sufren las consecuencias directas de sus gestiones pésimas, de sus previsiones electoralmente interesadas y falsas, son los ciudadanos, si los ciudadanos que han estado en su boca un día si y otro también, la ciudadanía, ciudadanía educada para ser una buena ciudadanía, una ciudadanía adoctrinada, aborregada, plegada a las consignas del nuevo orden que nos restriega desde hace 7 años el gobierno de Rodríguez Zapatero.
Y se atisba el fin del Proyecto, del Régimen proyectado de Zapatero, de tantas dislocaciones de la nación española en pos del nuevo estado de las ideas. Se adivina, por abatimiento, por hastío generalizado, por pobreza común y porque los votantes de adhesión socialistas se van a abstener, porque ya no pueden justificar la gestión de la miseria que ha perpetrado de nuevo en España el PSOE, se presupone el cambio hacia un nuevo gobierno que genere la confianza necesaria para reconstruirnos y estabilizar este barco que está hundido de proa a popa. Para que esto suceda sólo hará falta volver a reeditar el llamado milagro español, aquel que nos desenterró de la miseria que atenazó España en los 14 años de gobierno socialista de Felipe González.
No se trata de alcanzar mediante la ideología objetivos que laminen la libertad de los ciudadanos, que restrinjan, que prohiban, que coarten, que limiten. Se trata de gestionar por y para el bienestar de los administrados, de los paganos, de los que cada día se impulsan por y para si, para sus familias, para la generación de trabajo y de riqueza, para una vida digna, sin pretensiones de ocupar palacios ni yates, ni casas de 4 plantas en cualquier isla paradisiaca. Consiste en realizar justo lo contrario a las propuestas del socialismo que es, ha sido y será sinónimo inseparable de miseria, de pobreza, de indignidad, de ideología sectaria. Y es que el socialismo es la definición práctica de cómo gestionar la miseria, como llevarla a todos los hombres y mujeres, a cada familia, a cada joven que busca escribir libremente su proyecto de vida. Eso es el socialismo y en en esa fosa hemos vuelto a caer. Una vez más, sin querer evitarlo aún pudiendo, sin pararnos a reflexionar, a valorar a donde nos llevarían nuestras soberanas decisiones.
Zapatero ha impulsado para sus administrados un proyecto plagado de ideología, pleno de sectarismo infame, de persecución a las raices de nuestra nación, de memoria histórica parcial, de reparto de fondos públicos entre sus sindicatos, entre los adláteres del socialismo cultural, entre quienes él considerase los más adecuados para llevar a cabo su Proyecto, su Cambio Histórico y este es el resultado final. Hay que cambiar todas las bombillas de España.
Hoy yo soy más pobre, mi familia también lo es, mis amigos están algunos en paro, y esto es demasiado evidente para ser una opinión interesada. Solo el pasado año me bajaron el sueldo un 5%, a pesar de que el ayuntamiento para quien tengo el orgullo de trabajar, el gobierno municipal para el que me honro servir profesionalmente, no debe un solo euro a ninguno de sus funcionarios, ni proveedores y la empresa pública municipal de la que soy máximo responsable desde mi puesto de Director General de la misma ha tenido superavit en los 2 últimos años. Y sin embargo, a pesar de haber gestionado según criterios de bienestar del ciudadano, de administrar con el máximo cuidado cada euro de quienes con sus impuestos sustentan nuestra ciudad, yo soy mucho más pobre que cuando hace tres años Manuel Pizarro advirtió en un debate con el entonces ministro de Economía socialista, Pedro Solbes, que España se sumía en una crisis brutal, que si no se atajaba con medidas contundentes desde aquel momento, nos lastraría al abismo, como así ha sido.
No es justo, no es justo, no lo es. Hemos hecho nuestro trabajo de la mejor manera posible, de la forma más honrada, hemos gestionado para el superavit, para no lastrar la economía de nuestra ciudad, de nuestra comunidad autónoma, de nuestro país, y sin embargo nos hemos topado con la desesperante gestión de la miseria, con la vuelta atrás de España, con las siglas de la pobreza y del paro, de la inflación, de las que pudimos probar años atrás y hemos vuelto a saborear en estos últimos años, con el peor error de la Historia en los últimos 100 años, pero ya se sabe que el hombre suele tropezar con la misma piedra 2, 3 y muchas más veces. El socialismo, la gestión de la miseria. Nosotras parimos, nosotras decidimos.
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