Decididamente, sin tapujos, sin dobleces, sin enmascaramientos, el Presidente del Gobierno Sr. Rodriguez, y en el marco incomparable del debate sobre el Estado de la Nación, ha fijado el principal objetivo de la nueva Ley del Aborto, excretada, evacuada y diseñada por y para el progreso y el avance de los derechos de las mujeres en España. Ese objetivo en boca del Sr. Presidente y sin obviar ni añadir palabra alguna es: "Reducir el número de embarazos no deseados".
Art. 15 de la Constitución Española: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.
Art. 15 de la Constitución Española: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.
Y tras leer detenidamente este artículo de nuestra Norma Fundamental se deducen con sencillez, sin mayor necesidad de haber cursado estudios jurídicos, varias consecuencias referidas a la aplicación de cualquier, si, repito, de cualquier Ley del Aborto. La primera y evidente es que el dar fin a la vida del no nacido supone la imposición de torturas, tratos inhumanos y degradantes. A no ser, claro, que declaremos el embrión o feto albergado en el interior de un cuerpo tan humano como el de la mujer, un ser vivo pero no humano. En ese caso, y dado que el art.15 se refiere a "tratos inhumanos", salvaríamos este precepto al efectuar un aborto, pues la ex-directora de la Escuela de Flamenco de Andalucia (y hoy sorprendetemente Ministra de Igualdad) ya dejó zanjado el asunto a toda la comunidad científica al certificar que lo que allí latía estaba vivo pero no era humano. Sorpresón enorme pues desde aquella afirmación podemos consensuar que la mujer es el único ser que puede gestar a otro ser en sus entrañas que no comparte su misma condición. Esto es, que podríamos imaginar una perra gestando en su seno un lirón careto, o una oca desarrollando embarazo de un buey almizclero (Ovibos moschatus).
Tras semejante gilipollez emitida por la especialista en flamenco, cabe analizar el segundo precepto de protección de la vida, es decir, aquel que alude a la abolición de la pena de muerte salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra. Y dado que no parece que los liquidados mediante un aborto hayan tenido la ocasión de defenderse ante un tribunal ni siquiera militar, y evidenciando que la muerte es el resultado final de la intervención, cabe afirmar que la actual constitución en su art. 15 se incumple desde la A hasta la Z, que el Tribunal Constitucional lo consintió en la primera ley y lo consiente en la ampliación de la misma y que por lo tanto podrían estar incurriendo todos los magistrados del Tribunal en un presunto delito de prevaricación, esto es y según el Diccionario de la RAE "Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario".
Existen 2 soluciones posibles para salvar el flagrante incumplimiento de la Constitución. La primera y más compleja es cambiarla, modificarla y adaptarla para que quepa el asesinato selectivo de no nacidos, haciendo indicación expresa de la permisividad de llevar a cabo acciones de tortura sobre seres vivos pero no humanos engendrado por mujer, así como la posibilidad de darles muerte sin más para llevar a cabo la política demográfica que decida el gobierno de turno en pos del control de los embarazos no deseados, incluidos aquellos del desboque de una noche de pasión y borrachera que terminen en un buen polvo, porque evidentemente lo que nunca se desea en esos casos es que aquello termine en un 2+1, por lo que sería perfecto que la Constitución amparase esos casos para generar así un nuevo derecho que podría ser equiparable al de "caña y tapa un euro veinte" reconvertido al de "juerga y polvo, aborto de seguridad".
La otra solución es la que se ha tomado, no sólo con este artículo, sino con otros muchos de la Constitución del reino de España, con el amparo repito del Tribunal Constitucional y demás instancias del Estado, jueces, políticos y legisladores, esto es, empezar limpiándose el culo con el prólogo y terminar rematando el aseo traseril con el epílogo constitucional.
Desde que entró en vigor la nueva ampliación de la Ley del Aborto, indignantemente manipulada en su denominación por el gobierno socialista como "interrupción del embarazo" (interrumpir creo que genera la posibilidad de continuar posteriormente, ¿no?), habrán muerto ya 6.000 conciudadanos nuestros, que no habrán tenido siquiera la oportunidad de ver la luz del sol 1 solo día de su vida. Estos 6.000 muertos son la quinta parte de los que han muerto en 3 años en México fruto del terror de los cárteles de la droga. Lo que ellos han tardado 3 años en conseguir en España lo conseguiremos en un par de meses.
Los 500 asesinados diarios en nuestro país mediante los métodos más sanguinarios, como el descuartizamiento o la inyección de soluciones salinas para achicharlos vivos en el seno materno, no alcanzan ni de lejos a los que causó un 11 de marzo de 2004 en España el mayor atentado de la reciente historia de Occidente, que fueron 192.
Para alcanzar las cifras que tanto preocupan a las autoridades respecto de los fallecidos en accidentes de tráfico, cerca de 4000 al año, necesitaremos tan sólo 8 días. Un récord, sin duda.
Y una cifra que enlaza directamente con la preocupación casi obsesiva del gobierno socialista por proteger nuestra salud de todas las maneras posibles. Esto es, no fumar, no comer bollos grasientos ni beber chupitos tras las comidas (si, si, esto es lo próximo que están ya preparando, ambas cosas). Intentaron también acabar con el vino y las hamburguesas grandes. Pues bien, parece evidente que a nuestro gobierno le preocupa muy mucho la salud de aquellos que consiguen ver la luz del día, reto tremendamente difícil en nuestro país visto lo visto, pues las cifras hablan por si solas, pero aquello que no se ve no existe y además tratan de evitar que se pueda ver por las madres que caen en el terrorífico error vital de terminar con sus hijos.
En estos días hemos vista como algunas comunidades autónomas han hecho el amago de no someterse a esta ley criminal, genocida y asesina, lo que les habría creado evidentes problemas legales por insumisión, pero les habría situado en un plano moral pleno, loable, valiente y ejemplar. Pero al final, la presión y la política han podido más y no han tomado la iniciativa de emular al Rey Balduino, único rey que apostó por la vida antes que por su corona, llevándose con él un legado moralmente intachable y sirviendo de ejemplo de valentía, honestidad y libertad para toda la humanidad. En relación a las medidas de las comunidades autónomas para evitar el aumento de asesinatos por aborto, cabe destacar la que pretende llevar a cabo la Comunidad Valenciana, impulsando la difusión de ecografías en 3D entre las madres que acudan con la intención de abortar en los centros públicos de aquella región. La respuesta del gobierno impulsor de la ley de genocidio selectivo ha sido que ese tipo de acciones no pueden realizarse por tratarse de "coacción".
Es magnífico. O sea, yo me voy al estanco a comprarme una cajetilla de cigarrillos y en la misma me encuentro un mensajito que me dice que Fumar mata lentamente, que produce cáncer, que te quemarás por dentro e incluso la foto de un pulmón podrido de un muerto. Eso no tiene carácter coactivo, no, y mucho menos cuando esa poderosa droga es aceptada por el gobierno que recauda ingentes cantidades de dinero por impuesto indirectos. Eso si, mostrarle a una madre a su hijo, vivito y coleando, segundos antes de ser desmembrado, eso si es coactivo. Que lástima que no tengamos más coraje y más Balduinos entre nuestros gobernantes.
Y claro siempre nos quedará el "cumplimiento obligatorio de las leyes emanadas del Parlamento", mensaje tremendo que significa que las leyes emanadas, evacuadas, excrementadas o vomitadas por la mayoría parlamentaria, han de ser cumplidas sean cuales sean, porque no se trata de cumplir la Constitución, que como ya conocemos sirve de papel higiénico desde hace más de 30 años (¡que día tan emocionante el 6 de diciembre!), se trata, como ha dicho recientemente el Sr. Rodríguez ZP, de que son las mayorías parlamentarias las que deciden las leyes y las que impulsan los modelos sociales por los que se rige el país. Esto es muy compatible con las leyes nazis, pues también estas emanaban de una mayoría parlamentaria, previamente elegida por las sagradas urnas, y por lo tanto justificadas estas leyes nazis por el voto popular. Si mañana el sagrado parlamento español elegido por el pueblo por un periodo de 4 años legislase en favor de la pedofilia o de la violación libre de hembras humanas, o del apaleamiento de los negros o de los calvos o de la amputación testicular de los habitantes pelirrojos de Arroyo del Cabrón (prov. de Zamora), ¿deberíamos aceptarlo como parte del juego democrático y de la política distada por la mayoría parlamentaria?
Es tristemente evidente que nuestra actual Ley del Aborto nos acerca mucho a la existente en China, política demográfica selectiva que elimina al segundo hijo para no aumentar la población e incluso al primero si resulta ser niña, para evitar tener demasía de reproductoras. La afirmación del Presidente del Gobierno, respecto al objetivo de la Ley refiriendo el deseo de reducir el número de embarazos no deseados, con la que habría mi comentario es dura, tremenda, inhumana, repugnante, criminosa y nos aleja mucho de los animales, que nunca eliminan a sus propios congéneres y son capaces de dar su propia vida para proteger las de sus crías. Y nos aleja incluso de los ogros, pues una vez vista la última entrega de Shrek estoy completamente seguro de que se podrían incluir junto con las ecografías en 3D para las madres abortistas, un poster del ogro verde y bondadoso, con el lema:
"Piénsalo bien, Shrek nunca lo haría".