Al tiempo de escribir esta nota, el Congreso autoriza, a toro pasado, la participación española en la intervención bélica en Libia, contra el dictador y asesino Gadafi, que dicho sea de paso es tan dictador y tan asesino como Saddam Hussein, contra el que otra coalición internacional actuó, para evitar que continuase masacrando a parte de su propia población y en cuya intervención España, en contra de lo sucedido ahora, no llegó a participar de manera activa, esto es, aportando acción militar, sino que se limitó a apoyar la mencionada intervención dirigida por EE.UU y posteriormente participar con un buque-hospital y con fuerzas armadas (cómo si no en un territorio en guerra) en la reconstrucción y proceso de seudo-democratización de aquel sufrido país. Zapatero, antiguo lider de la Alianza de Civilizaciones, que nos iba a unir a todos los mortales de la manita cantando cancioncillas risueñas y proclamándole a él como el nuevo Luther King del siglo XXI, ha saltado por los aires con las primeras bombas caidas sobre suelo libio, operación por otra parte con la que estoy absolutamente de acuerdo, excepto con la negativa de los aliados a no terminar de una vez por todas con Gadafi.
Hoy ZP ya no es No a la Guerra, hoy el lider mundial del paro es Si a la Guerra. Quizás es una ironía de su propio destino político, pues todo comenzó con el Aznar asesino, el No al Guerra, los actorzuchos de la Ceja berreando falsas proclamas pacifistas y es posible que todo termine políticamente para él con el Si a la Guerra. El círculo se cerraría definitivamente con un, esta vez si, verdadero atentado islamista por la intervención en Libia y ZP enloquecido culpando a ETA de la masacre, por su firmeza contra los terroristas de la boina. Sería el redoble del mandoble, el final penoso para un dirigente miserable y traidor, mentiroso y demagogo como pocos han existido antes en nuestra historia política, contemporánea y pasada.
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