Ante las declaraciones y revelaciones de las sospechas y temores de Jaime Mayor Oreja respecto de la posibilidad de que el gobierno esté ya negociando de nuevo con la banda asesina ETA, y viendo la reacción visceral de los principales secuaces de ZP, no cabe ninguna duda de que D. Jaime no ha podido tener mayor acierto.
Desvergonzado, inadmisible, incalificable, que se calle, gravísima irresponsabilidad... Mayor acierta. Y ya no sólo por su acreditado conocimiento del mundo y entorno terrorista, al que combatió con gran efectividad en su etapa como Ministro del Interior, además de por su intachable trayectoria al servicio de España siendo un verdadero referente moral y ético, sino además por la catadura moral (inmoral en este caso) de los personajes que le atacan y que en muchos casos proceden del anterior periodo de gobiernos socialistas que combatieron al terrorismo con terrorismo de Estado, además de robar masivamente aprovechando la coyuntura, y que en el actual e infausto periodo de gobierno de Zapatero lo hacen negociando con los criminales etarras o avisándoles, si es el caso, para que no sean detenidos en medio de "Proceso de paz" como sucedió en el Bar Faisán, por el que se niega a dar explicaciones en el Parlamento su evidente autor, Perez Rubalcaba, portavoz del gobierno de los GAL, por mandato directo en este repugnante caso de traición, casi con total seguridad, de su jefe, el optimista ZP.
Zp negoció con ETA, negocia y negociará hasta donde sea necesario. Su desprecio por las víctimas de los asesinos etarras es absoluta. Y si no, tan digno como se pone cuando engola la voz para denunciar a la derecha, esta vez muy bien representada por Jaime Mayor, podía dignificarse y de paso cumplir con la ley cerrando las herriko tabernas que por mandato judicial ya tendrían que estar clausuradas hace años o expulsando de los ayuntamientos al partido político-terrorista de ETA, ANV, al que él mismo permitió colarse en las administraciones locales, como parte del pacto político que entonces negociaba con los asesinos y que tuvo como resultado el resurgir de la banda y el aprovechamiento de la oportunidad para hacerse con valiosa información de bienes y personas mediante sus puestos de concejales en los ayuntamientos vascongados y navarros.
Y otra actuación que podría emprender para demostrar a todos los españoles que nunca más negociará con ETA es dejar sin efecto el mandato que, vergonzosamente, aprobó el Parlamento español, con el apoyo de los socialistas y todos los nacionalistas, y que le autorizaba para negociar con la banda asesina. Pero esto tampoco lo va a hacer porque de esta manera tiene el salvoconducto que le permitirá continuar negociando y que un poquito antes de las elecciones generales del 12 le suponga acertar con la única bala que le queda en la recámara, la posibilidad del anuncio de ETA del abandono de las armas. Esta es la única receta que Zp maneja para cocinar el presunto tercer triunfo electoral pues en materia económica es evidente que su desgaste y su ineptitud le llevarían a una derrota segura. Y esta estimación, que es la que ha puesto encima de la mesa Jaime Mayor Oreja, es tan inmoral que por ser tan repugnante encaja perfectamente con un personaje como Zapatero, capaz de mentir compulsivamente al Parlamento y encima decirlo públicamente sin que se le mueva un pelo de sus esculpidas cejas o llamar accidente a un atentado con 2 víctimas mortales, como sucedió en la T-4.
La verdad que de este episodio, uno más en la viscosa trayectoria de la política antiterrorista del gobierno de ZP, sólo cabe una reflexión final. Si de una vez por todas llegará la reacción de un pueblo español amodorrado, sumido en una crisis no únicamente económica sino social, moral y ética, que aceptó renovar su confianza en quién fue capaz de llamar "hombre de paz" a un criminal como Otegui o de desear que "Iñaki no se muera" cuando ese asesino compulsivo de De Juana Chaos, chantajeó hasta la naúsea a un gobierno miserable que permitió que esta rata etarra viviera una feliz estancia en el hospital haciéndose fotos con la barriga para dentro y las costillas marcaditas del hambre que pasaba y del ejercicio que hacía mientras se trajinaba a su novia en la ducha, ante la atenta vigilancia del policia que realizaba aquel servicio tan singular.
Una vez más, como tantas otras, desgraciadamente, Mayor acierta. Espero de verdad que en esta ocasión se equivoque y las negociaciones entre los asesinos y los del talante no hagan de nuevo estragos en el voto de los españoles, porque sino nuestro futuro como nación, o como lo que quede de ella, estará en manos de los terroristas y otra vez más la memoria, la dignidad y la justicia de las víctimas del terrorismo, verdaderos referentes morales de nuestra nación y héroes sin causa y sin haberlo elegido, pisoteada como lo ha sido desde que Zapatero nos conduce hacia el abismo en todos los ámbitos imaginables.
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