jueves, 11 de marzo de 2010

Nitroglicerina, nitroglicol, nitrato amónico y DNT

       En un día como hoy, jueves, 11 de marzo de 2004, a primera hora de la mañana me encontraba yo preparándome el desayuno como cada día, para marchar al trabajo, en Madrid. Entonces, la radio, la COPE de aquellos tiempos, muy distinta a la de ahora,  anunciaba las explosiones en los distintos trenes de Cercanías, que generarían muerte y destrucción con el resultado dramático ya conocido de 192 muertos y cientos de heridos graves o mutilados.

       Ese día cambió la Historia de España. Y es una fecha ya marcada en nuestra historia como nación, no sólo reciente sino en el cómputo general, tal como fueron otras fechas como el 12 de octubre de 1492, el 2 de mayo de 1808 o el 18 de julio de 1936. Aquel día se transformó, como con posterioridad se está comprobando, nuestro esquema como nación, nuestro régimen constitucional y democrático y por ende, nuestra trayectoria como país dentro del marco occidental. Y concurrieron una serie de circunstancias que dieron al traste con el progreso de España, que en los 8 años anteriores nos habían situado a la cabeza de los países desarrollados a todos los niveles, económico, social y, no menos importante, demostrando una capacidad de decisión y de influencia en los principales foros y centros de poder mundial que nunca antes había conocido nuestra nación, desde que se produjera la transición democrática en 1975.

       Y las consecuencias de aquel cambio por la fuerza están a la vista y permanecerán convulsionando nuestras estructuras democráticas por tiempo indefinido, pues no es conocido aún el modo o el tiempo del final del tunel, un tunel negro y perverso en el que entramos a base de... Tytadine. He aquí el principio del fin. He aquí la causa de nuestra explosión como país. He aquí el elemento ocultado durante las pesquisas y las pericias realizadas tras los atentados. He aquí la mentira, la perversión, la traición, la vergüenza, la ignominia. 

        6 años después del atentado del 11-M, se ha descubierto ya que la Fiscalía mintió, que algunos peritos ocultaron la verdad, que los trenes fueron de inmediato destruidos y las pruebas veraces ocultadas y las pruebas falsas colocadas o fabricadas para dar pávulo a la versión oficial. Esa versión que el juez Gómez Bermúdez abrazó, consintió, permitió y sentenció, sin importarle ejercer su función de juez para esclarecer lo que realmente pasó. El juez sufrirá el resto de sus días el oprobio permanente de haber participado, cuando finalmente se descubran las verdades del 11-M, gracias a las investigaciones de los escasísimos medios de comunicación que aún permanecen en la batalla (El Mundo y Libertad Digital), de uno de los episodios más repugnantes de cuantos se han producido en nuestra querida y lastimada España. Y es que después de todo, de que incluso haya quedado demostrado mediante la difusión pública de las grabaciones de video realizadas en las pruebas periciales, que el explosivo utilizado no fue Goma 2 ECO, sino Titadyne, el juez Gómez Bermúdez no se ha inmutado y ni se ha planteado ni se planteará reabrir el sumario y perseguir a los verdaderos autores materiales e intelectuales de la mayor matanza terrorista realizada en Europa.

        Tras aquel cambio traumático de gobierno, al votar el pueblo español, fácilmente influenciable como quedó demostrado, por el candidato del PSOE, que no tenía previsto ni por asomo ganar aquellas elecciones, completó la cuadratura del círculo, que 4 años después en las elecciones generales de 2008, revalidó su puesto como presidente, dando la razón a aquel enunciado que dice que "el hombre es el único animal que tropieza 2 veces con la misma piedra". De aquellos días ahora surgen muchas preguntas, a cual más inquietante. ¿Intervinieron parte de los servicios secretos españoles en la fabricación de la trama oficial, fabricando pruebas falsas, imputados falsos, suicidando "presuntos islamistas" en el piso de Leganés? ¿Lo hicieron, así mismo, los servicios secretos marroquíes, para vengar el incidente de la Isla Perejil? ¿Desde cuando llevaban negociando miembros del PSOE con la banda terrorista ETA? ¿Desde antes de la tregua? ¿No era Zapatero un candidato mucho más adecuado a los intereses de la banda terrorista, como después ha quedado demostrado, que Aznar, al que intentaron asesinar en varias ocasiones por su política antiterrorista, que les tenía prácticamente derrotados en todos los frentes?

       Personalmente jamás tuve dudas de la implicación de ETA en el atentado del 11-M, pues lo habían intentado 2 veces entre diciembre de 2003 y ese mismo mes de marzo de 2004, siendo milagrosamente interceptados por las FSE. Como tampoco tengo ninguna duda de la incapacidad técnica para realizar semejante atentado de los acusados, condenados y "suicidados", asesorados en esa mortal materia por alguien experto en el montaje de bombas con móviles, algo en lo que ETA tenía la suficiente capacidad y el conocimiento necesario, como también ha quedado demostrado posteriormente con la incautación de manuales al respecto. Y prefiero no ser ventajista y aseverar esta teoría mía, que es la de muchísimos españoles que sospechan en este sentido, y hacerlo hoy, que todavía no se conoce la verdad de lo que sin duda fue un golpe de estado encubierto, antes de que se sepa finalmente y gracias al coraje de algunos periodistas de élite y de los familiares a los que les arrebataron de manera miserable la vida de sus seres queridos, a cambio de derribar a un gobierno al que ya no soportaban, al que odiaban los mismos que cercaron las sedes del Partido Popular el día de reflexión, jaleados y apoyados por el portavoz del gobierno del GAL, Alfredo Pérez Rubalcaba, que al grito de "¡queremos un gobierno que no mienta!", se comportó como el verdadero adalid de la perversión moral, ética y democrática que luego ha rezumado siendo ministro de ZP.

       Ese día se impidió que se completase la transición democrática, pues un gobierno del PP fue desalojado del poder mediante un atentado terrorista realizado con ese único fin. Ni Al Qaeda, ni islamistas, ni Goma 2 ECO, ni Mina Conchita, ni Renault Kangoo, ni, ni, ni... Desde aquel día muchos continuaremos pidiendo la verdad, por los muertos, por los que quedaron    muertos en vida, engañados, vilipendiados, aturdidos, por nosotros y por terminar de una vez por todas con el proyecto de cambio de régimen emprendido por el presidente más sectario e infame en todos los sentidos que haya padecido España en los últimos siglos. A lo que sucedió un 11 de marzo de 2004 Rodríguez Zapatero lo denomina "accidente", como ya hizo en su momento cuando ETA voló la T4 en Barajas. A lo que explotó en los trenes la fiscal Olga Sánchez, al servicio del la versión oficial le llamó "¡Goma 2 ECO y vale ya!". Al explosivo que realmente reventó a 192 inocentes las pruebas periciales ya le han puesto nombre y composición: Nitroglicerina, nitroglicol, nitrato amónico y DNT = TITADYNE. Cualquier día conoceremos al dueño del explosivo y como se urdió una trama que nos ha arrastrado hasta el fondo de un  lago cenagoso del que de momento no podemos salir.

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